Las relaciones entre España y China se estrechan con motivo de la visita de Sánchez a Pekín

Posted by Written by Giulia Interesse Reading Time: 11 minutes
  • España está profundizando su compromiso con China pese a los desequilibrios estructurales, y la visita de Sánchez en abril de 2026 institucionaliza el diálogo bilateral y amplía la cooperación en inversión, agroalimentación e industria, aun cuando persiste un elevado déficit comercial.
  • Los lazos económicos siguen siendo asimétricos, pero estratégicamente significativos, con la inversión china fluyendo hacia los sectores de las tecnologías limpias y la industria manufacturera de España, mientras que la inversión española en China sigue siendo limitada, lo que refleja las restricciones regulatorias y un enfoque centrado en el mercado más que en la intensidad de capital.
  • España busca un término medio pragmático dentro de la UE, equilibrando las oportunidades comerciales con los crecientes riesgos normativos y geopolíticos, a medida que se intensifica la presión de la Unión Europea y Estados Unidos sobre las cadenas de suministro, la exposición tecnológica y la alineación de las políticas comerciales.

La cuarta visita del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a China en cuatro años, que concluyó el 15 de abril de 2026, institucionalizó un diálogo bilateral que ahora se distingue de las posturas más confrontativas de Alemania y Francia.

Para las empresas europeas y españolas, la reunión confirmó a Madrid como el destino preferido de la Unión Europea para el capital chino en tecnologías limpias, pero dejó sin resolver un déficit comercial de 42 000 millones de euros (49 500 millones de dólares), los controvertidos mecanismos de control de inversions y la creciente presión de la UE y Estados Unidos sobre la relación comercial.

Las relaciones entre España y China alcanzaron un punto de inflexió el 14 de abril de 2026, cuando Sánchez y Xi acordaron en el Gran Salón del Pueblo establecer un Diálogo Estratégico Permanente y firmaron aproximadamente 19 acuerdos bilaterales que abarcaban inversión, educación, agroalimentación y tecnología. Esta mejora se inscribe en una trayectoria más amplia en la que España se ha erigido como uno de los interlocutores políticos más visibles de China dentro de la UE y ha atraído una de las mayores cuotas de inversión extranjera directa (IED) china en Europa en 2024, impulsada por importantes proyectos de tecnologías limpias e industriales, además de adoptar una postura notablemente más flexible respecto a las medidas de defensa comercial de la UE que Alemania, Francia o Italia.

Para las empresas con presencia en España o China, la importancia de la visita radica menos en su coreografía diplomática que en lo que indica sobre el acceso al mercado, los flujos de capital y el riesgo regulatorio durante los próximos dos o tres años.

Panorama de las relaciones entre España y China

Indicador Valor
Comercio bilateral (2025) 55 000 millones de dólares
Exportaciones españolas a China (2025) +6,8 % interanual
Importaciones españolas procedentes de China (2025) +11 % interanual
Déficit comercial (2025) 42 300 millones de euros (49 100 millones de dólares; ~74 % del déficit exterior total)
Posición de China como socio comercial de España 4.º a nivel mundial; 1.º en Asia; 2.º proveedor
IED china comprometida en España (2024) 4.200 millones de euros — la mayor de la UE
Saldo de la IED china en España (2023) 10 900 millones de euros
Saldo de la IED española en China (2023) 5.600 millones de euros
Empresas españolas en China Más de 400
Marco Asociación Estratégica Integral (2005); Plan de Acción 2025-2028
Fuentes: Fundación Consejo España-China; Ministerio de Economía de España; La Moncloa (Gobierno de España); ICEX España Comercio e Inversión; Cámara de Comercio de España.

Principales resultados de la visita de Sánchez a China

La visita de abril de 2026, la primera de Sánchez con el estatus de «visita oficial» completa, se desarrolló en un contexto marcado por las investigaciones de los artículos 301 y 232 de EE. UU. dirigidas contra la UE, la escalada de tensiones en el Golfo y una ruptura pública entre España y EE. UU. por el acceso a las bases militares.

Sánchez pronunció un discurso en la Universidad de Tsinghua el 13 de abril para instar a China a «abrirse para que Europa no tenga que cerrarse», calificando de «insostenible» un déficit que «creció un 18 % solo el año pasado». El 14 de abril, Xi dijo a Sánchez que China y España debían «rechazar cualquier retroceso hacia la ley de la selva» y «salvaguardar el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas», un lenguaje que los comunicados del Ministerio de Asuntos Exteriores chino enmarcaron como una respuesta a las medidas arancelarias unilaterales.

Los resultados sustantivos se concentraron en tres áreas:

  • En primer lugar, ambos Gobiernos avanzaron hacia la finalización de un Acuerdo de Inversión de Alta Calidad, que condicionaría las inversiones chinas a la transferencia de tecnología a empresas españolas, a contratos con proveedores locales y a la creación de empleo regional.
  • En segundo lugar, un protocolo de regionalización para las exportaciones españolas de aves de corral (siguiendo el modelo utilizado para la carne de cerdo) aisló parcialmente los flujos agroalimentarios bilaterales de futuros brotes de gripe aviar.
  • En tercer lugar, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, y el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, firmaron un Mecanismo de Diálogo Diplomático Estratégico, que institucionaliza el contacto político de alto nivel entre cumbres.

Relaciones comerciales entre España y China

El comercio bilateral de mercancías entre China y España superó los 55 000 millones de dólares estadounidenses en 2025, frente a los aproximadamente 52 000 millones de 2024, con las importaciones españolas procedentes de China superando a sus exportaciones y provocando así un creciente desequilibrio comercial. Se estima que China representa aproximadamente tres cuartas partes del déficit exterior de España, una brecha que los responsables políticos consideran cada vez más insostenible desde el punto de vista económico

La composición del déficit refleja la tendencia general de la UE. La maquinaria y los equipos de transporte, la electrónica de consumo, los textiles y, cada vez más, los vehículos eléctricos (VE) y las baterías dominan las ventas chinas a España. En julio de 2025, los híbridos enchufables de BYD se habían convertido en los vehículos más vendidos en España, acaparando aproximadamente el 10 % del mercado. En cuanto a las exportaciones, España es el mayor proveedor de carne de cerdo de la UE a China (aproximadamente 1.100 millones de euros, o 1.290 millones de dólares, en 2024), junto con concentrados de cobre, productos químicos, aceite de oliva y vino.

Dos fricciones comerciales específicas marcan el entorno comercial. En diciembre de 2025, el Ministerio de Comercio de China (MOFCOM) impuso derechos antidumping definitivos de entre el 4,9 % y el 19,8 % durante cinco años a la carne de cerdo de la UE, con un tipo del 9,8 % para la mayoría de las empresas españolas. Los aranceles definitivos fueron considerablemente inferiores a los depósitos provisionales de septiembre de 2025 (entre el 15,6 % y el 62,4 %), una rebaja que los funcionarios españoles atribuyen en privado a la visita de Sánchez en abril de 2025. Por otra parte, España se abstuvo en la votación del Consejo de octubre de 2024 que imponía aranceles compensatorios de hasta el 45 % a los vehículos eléctricos chinos.

Inversión bilateral

Los vínculos de inversión entre España y China se han ampliado de forma constante en los últimos años, con un stock de inversión combinado estimado en aproximadamente 11 000 millones de euros (12 000 millones de dólares) a fecha de abril de 2026.

Aunque siguen siendo modestos en comparación con la presencia inversora global de España, los flujos de capital bilaterales se concentran cada vez más en sectores estratégicos como la energía limpia, la fabricación avanzada y la tecnología industrial. En un contexto de desequilibrio comercial persistente, España ha tratado de profundizar su compromiso económico con China fomentando la inversión en industrias de alto valor, como la petroquímica, los materiales avanzados y las cadenas de suministro industriales ecológicas.

A dónde dirigen las inversiones chinas en España

Las empresas chinas comprometieron aproximadamente 4.200 millones de euros (4.600 millones de dólares) en inversiones en España en 2024, uno de los totales por país más elevados de la UE, según el Chinese FDI Monitor de Rhodium Group–MERICS. Los flujos se estabilizaron en 643 millones de euros (700 millones de dólares) en 2025 tras los anuncios de grandes gigafábricas, mientras que el stock de inversión acumulado desde 2010 asciende a aproximadamente 9.700 millones de euros (10.600 millones de dólares).

La actividad inversora se concentra en gran medida en la cadena de valor de la industria verde:

  • Empresa conjunta CATL-Stellantis, Zaragoza: una gigafábrica de LFP de 4.100 millones de euros (4.500 millones de dólares) al 50 %, anunciada en diciembre de 2024, cuya construcción comenzará en noviembre de 2025 y con una capacidad prevista de 50 GWh para 2028.
  • Envision AESC, Extremadura: una planta de LFP de 30 GWh respaldada por aproximadamente 300 millones de euros (327 millones de dólares) en incentivos públicos españoles, con una inversión total que se espera alcance los 2.500 millones de euros (2.700 millones de dólares).
  • Empresa conjunta Chery-EV Motors, Barcelona: un proyecto de 400 millones de euros (436 millones de dólares) en la antigua planta de Nissan en la Zona Franca, que produce el SUV S700 de la marca Ebro desde noviembre de 2024 y tiene como objetivo una producción anual de 150 000 vehículos para 2029.
  • Hygreen Energy, Andalucía: Un proyecto de 2.000 millones de euros (2.200 millones de dólares) que combina la fabricación de electrolizadores en Málaga con la producción de hidrógeno en Huelva.
  • COSCO Shipping Ports: Posee una participación mayoritaria del 51 % en Noatum Ports, el mayor operador de contenedores de España, con operaciones que abarcan Valencia (4,8 millones de TEU), Bilbao y centros logísticos interiores en Zaragoza y Madrid.

Inversión española en China

La inversión española en China sigue siendo relativamente limitada. Las estimaciones disponibles sitúan el stock de inversión española en China en aproximadamente 5.600 millones de euros (6.100 millones de dólares), según datos del Gobierno español, pero los flujos anuales siguen siendo volátiles y a menudo mínimos, lo que refleja limitaciones estructurales, la complejidad normativa y las estrategias corporativas cambiantes. En lugar de buscar una expansión de capital a gran escala, las empresas españolas han tendido a adoptar un enfoque más selectivo hacia el mercado chino, dando prioridad a la presencia comercial, las asociaciones y la integración de la cadena de suministro frente a nuevos compromisos de capital significativos.

A pesar de los volúmenes de inversión relativamente modestos, se estima que más de 400 empresas españolas mantienen operaciones en China, lo que subraya la continua importancia estratégica del mercado. Entre ellas se encuentran grandes multinacionales como Inditex, Gestamp, BBVA, Banco Santander, Iberdrola, Acciona, Talgo y Roca. Para estas empresas, China funciona menos como un destino principal para la inversión exterior y más como un mercado clave para la generación de ingresos, la integración de la fabricación y el posicionamiento a largo plazo dentro de las cadenas de valor globales.

La posición de España dentro de la Unión Europea respecto a China

El posicionamiento de España dentro del marco de la UE de «socio, competidor, rival sistémico» sigue siendo distintivo, pero alineado con la política general de la UE. Los analistas del Real Instituto Elcano señalan que la exposición relativamente menor de España a China, en comparación con el sector automovilístico alemán o las exportaciones de artículos de lujo de Francia, ha permitido un enfoque más equilibrado y menos cargado políticamente. Esto concuerda con datos más generales que muestran que China representa solo una pequeña parte de la inversión extranjera directa de España, estimada en alrededor del 0,7 % de los flujos totales, lo que subraya la limitada dependencia económica de España del mercado chino.

Las diferencias con otras grandes economías de la UE son más evidentes en el tono que en el fondo. Alemania ha mantenido una postura más firme sobre el exceso de capacidad industrial y el acceso al mercado, mientras que Francia ha hecho hincapié en la coordinación geopolítica y el reequilibrio económico.

Por el contrario, Sánchez ha posicionado a España como un interlocutor pragmático entre la UE y China, evitando caracterizar las políticas industriales chinas como una amenaza sistémica. Este enfoque refleja claras prioridades comerciales: España sigue siendo el mayor exportador de carne de cerdo de la UE a China, al mismo tiempo que se perfila como uno de los principales destinos de la inversión china en cuanto a vehículos eléctricos, baterías y energías renovables.

Riesgos normativos y geopolíticos

La estrategia de compromiso de España está cada vez más sujeta al escrutinio tanto de la Unión Europea como de Estados Unidos. Los analistas advierten de que la fabricación china de vehículos eléctricos en Europa podría funcionar como un mecanismo para eludir los aranceles si el valor añadido local sigue siendo limitado, una cuestión que podría desencadenar medidas adicionales de defensa comercial por parte de la UE.

La exposición de la cadena de suministro sigue siendo una preocupación estructural. Los datos del Banco de España y de las instituciones de la UE indican que los insumos chinos representan aproximadamente el 80 % de las dependencias del sector farmacéutico, el 60 % de las del sector de las tecnologías de la información y la electrónica, y el 40 % de las del sector químico, con escasas perspectivas de diversificación a corto plazo.

Varios activos han suscitado especial atención. La participación mayoritaria de COSCO en Noatum Ports, que incluye Valencia, el mayor centro de contenedores del Mediterráneo, ha suscitado inquietudes en las instituciones europeas respecto a una posible influencia estratégica. Paralelamente, un contrato de 12,3 millones de euros (13,4 millones de dólares) adjudicado a Huawei entre 2021 y 2025 para gestionar el almacenamiento de datos autorizado judicialmente ha provocado llamamientos por parte de los responsables políticos de Estados Unidos para que se reevalúen los acuerdos de intercambio de inteligencia.

La presión de EE. UU. se ha intensificado junto con estas preocupaciones. Funcionarios estadounidenses han advertido de que una mayor alineación económica con China podría acarrear riesgos estratégicos, lo que refleja preocupaciones transatlánticas más amplias sobre la seguridad de la cadena de suministro y la dependencia tecnológica.

Al atraer una importante inversión china hacia sectores industriales de alto valor, España se está consolidando como un nodo clave en las cadenas de valor globales, mientras que las empresas españolas en China siguen priorizando el acceso al mercado y la integración operativa.

Al atraer importantes inversiones chinas hacia sectores industriales de alto valor añadido, España se está posicionando como un actor relevante dentro de las cadenas de valor globales, mientras que las empresas españolas en China siguen centradas en el acceso al mercado y la integración operativa. De cara a los próximos años, existe un amplio margen para profundizar esta relación mediante un mayor impulso de la inversión española sobre el terreno en China, especialmente en ámbitos vinculados a la innovación y la transición verde. Esto permitiría avanzar hacia un marco bilateral más equilibrado y sostenible, en el que la visita de Sánchez a Pekín en abril de 2026 y la creación de un diálogo estratégico permanente aportan mayor visibilidad y canales concretos para impulsar la inversión y la cooperación empresarial. – Patricia Aranguren Moliner, Assistant Manager, equipo de Asesoría de Negociones Internaciones Oficina Europea de Dezan Shira & Associates y miembro de la Spanish Desk.

Perspectivas: Qué deben tener en cuenta las empresas

Es poco probable que las relaciones entre España y China den lugar a una ruptura total o a un reequilibrio genuino a corto plazo. La trayectoria más plausible es la de un compromiso firme: la inversión extranjera directa china en nuevos proyectos dentro del sector español de las tecnologías limpias, la expansión gradual del acceso de los productos agroalimentarios españoles al mercado chino y un déficit comercial creciente que Madrid califica públicamente de insostenible, pero para el que dispone de pocos instrumentos unilaterales con los que reducirlo.

Cuatro puntos de inflexión determinarán el entorno operativo:

  • Las decisiones de la Comisión Europea sobre los compromisos de precios de los vehículos eléctricos y la posible ampliación de los derechos compensatorios a los híbridos enchufables determinarán si la cartera de IED china de Madrid se enfrenta a un escrutinio más estricto por parte de Bruselas.
  • La puesta en marcha del 15.º Plan Quinquenal de China redefinirá la presión competitiva sobre las empresas industriales españolas ya establecidas.
  • El resultado de las investigaciones de los artículos 301 y 232 de EE. UU. contra la UE determinará cuánta protección transatlántica conserva Madrid.
  • Por último, la aplicación práctica del Acuerdo de Inversión de Alta Calidad, en particular si los compromisos en materia de transferencia de tecnología y contenido local pasan a ser exigibles, decidirá si la postura distintiva de España genera beneficios industriales duraderos o acelera una nueva forma de dependencia.

Para las empresas con exposición a España o China, las implicaciones operativas son concretas. Las empresas que se posicionan para acceder al mercado chino en los sectores agroalimentario, cosmético y en determinadas categorías industriales deben esperar aperturas protocolarias graduales en lugar de una liberalización amplia. Las empresas que dependen de insumos chinos deben anticipar una mayor carga de cumplimiento a nivel de Bruselas, incluso a medida que crecen los flujos bilaterales.

Y los inversores que evalúen la exposición a nuevos proyectos en España en las cadenas de valor de los vehículos eléctricos, las baterías y las energías renovables deben tener en cuenta tanto el impulso favorable de la política industrial nacional como el obstáculo que supondría una eventual intervención de la UE para evitar la elusión de normas o en materia de seguridad económica.

El propio resumen de Sánchez captó la tensión subyacente. Una relación ahora «mucho más estrecha, mucho más sana, mucho más equilibrada», según el marco de Moncloa, sigue estando, según él mismo admite, definida por un déficit que no puede continuar en su trayectoria actual. La mejora política es real; el reequilibrio comercial aún no ha comenzado.

Dezan Shira & Associates

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